inmadurez infantil de las protestas sindicales de izquierda
La inmadurez infantil de las protestas sindicales de izquierda: por qué sus demandas destruyen la economía y el bienestar familiarQueridos lectores españoles, europeos y americanos hispanohablantes: Imaginad la escena habitual en Navarra, País Vasco, Londres , Roma, Caracas, Santiago...y en tantas otras ciudades: piquetes de sindicatos de izquierda que cierran calles, rompen contenedores, bloquean el tráfico y paralizan el día a día de miles de ciudadanos.
No es una protesta legítima; es un ataque directo al derecho natural al libre tránsito y al libre uso del espacio público. Un derecho tan básico como respirar, que ninguna ideología puede justificar violar.
Estas acciones no son maduras ni constructivas. Son infantiles: pataletas colectivas que castigan a la sociedad entera (trabajadores, familias, autónomos y empresas) en nombre de “luchas” que, en realidad, empeoran la situación de todos. Los políticos de izquierda, cómodos en sus despachos, fincas o restaurantes, envían a sus masas sindicales a la calle mientras ellos provocan inflación (el impuesto más regresivo que existe) y regulaciones que ahogan la economía. Es una caza política que daña el bolsillo familiar, el empleo y, en última instancia, el florecimiento humano.El ejemplo más claro de ilogicidad: el salario mínimo de 1.500 € (¿y por qué no 5.000 o un millón?) Los sindicatos exigen subidas del salario mínimo como si fuera magia. “¡1.500 euros ya!” gritan. Pero, ¿por qué no 5.000? ¿O un millón al mes? La pregunta revela la falacia: no entienden (o no quieren entender) economía básica.
Los sueldos reales no los fijan decretos ni piquetes; los determina la productividad, el capital invertido y la competencia real en el mercado. Pedir salarios mínimos cada vez más altos sin generar más riqueza es contraproducente. Estudios científicos serios demuestran que estos aumentos provocan pérdidas de empleo, especialmente entre jóvenes, poco cualificados y trabajadores de baja cualificación. No es opinión: es evidencia empírica abrumadora.La solución real y libertaria: menos Estado, más libertad Si los políticos de España y Europa de verdad quisieran subir los salarios de las familias trabajadoras, bastaría con una medida sencilla y eficaz: rebajar la cuota de autónomos a menos de 100 euros mensuales (o incluso una tarifa plana universal muy baja). Los autónomos son, por término medio, mucho más productivos que el empleado medio del sector público o privado: no cogen bajas Casi, no se enferman sistemáticamente y generan valor real.
Si se les quitara esa losa fiscal (España tiene las cuotas más altas de Europa), miles de jóvenes, mayores, hombres y mujeres se lanzarían a emprender: proyectos individuales, grupales, cooperativos, en todos los sectores. Resultado inmediato: Caída drástica del desempleo (muchos se autoemplearían).
El mercado laboral se “achica”: hay menos oferta de trabajadores porque muchos se convierten en sus propios jefes.
Las empresas tendrían que competir de verdad por talento, cerebros y habilidades → subirían sueldos de forma natural y espontánea.
Al mismo tiempo, bajar impuestos a autónomos, consumidores y empresarios generaría más inversión, más consumo y un crecimiento exponencial de la economía. Y aquí viene la parte que más enfurece a los estatistas: se recauda más con menos impuestos. La curva de Laffer no es teoría; es realidad observada.
Ejemplos del mundo real: Irlanda: redujo el impuesto de sociedades del 32 % al 12,5 %. El resultado fue el “Celtic Tiger”: explosión de inversión extranjera directa (FDI) y crecimiento brutal. Cada punto de bajada del impuesto corporativo generó alrededor de un 4 % más de FDI. Hoy Irlanda sigue siendo ejemplo de cómo la libertad fiscal atrae capital y crea riqueza real.
Nueva Zelanda (Rogernomics de los 80): liberalizó, desreguló y bajó impuestos. Pasó de crisis profunda a una economía dinámica.
Lo contrario es lo que vemos en España, Europa y los países occidentales que crecieron en el siglo XIX con economías libres y pocas regulaciones: hoy sobreviven “gracias” al impulso de aquella época, pero con un Estado gigante que los estrangula lentamente. Los piquetes, las huelgas y las demandas imposibles de la izquierda no suben salarios: provocan inflación, destruyen empleo y empobrecen a las familias. Es una lucha ideológica que castiga el día a día de la gente corriente. Conclusión: solo el Estado limitado permite el florecimiento humano Queremos salarios dignos, familias felices y seres humanos que florezcan. Para eso no hacen falta más piquetes ni más regulaciones. Hace falta exactamente lo contrario: gobiernos limitados, estados limitados y eficientes. Más libertad económica, menos impuestos, menos trabas al emprendimiento. Basta ya de infantilismo sindical y manipulación política. La realidad económica no se negocia en la calle con contenedores rotos: se construye con libertad, responsabilidad y sentido común.
Bibliografía científica y fuentes
Neumark, David (2018). “Employment effects of minimum wages”. IZA World of Labor, 2018: 6v2, doi: 10.15185/izawol.6.v2.
(Conclusión clave: “A large body of evidence confirms that minimum wages reduce employment among low-wage, low-skill workers”. Los efectos negativos son más fuertes en jóvenes y poco cualificados; casi dos tercios de los estudios y el 85 % de los más rigurosos muestran pérdidas de empleo).
Neumark, David y Shirley, Peter (2021). “Myth or Measurement: What Does the New Minimum Wage Research Say about Minimum Wages and Job Loss in the United States?”. NBER Working Paper No. 28388.
(Análisis exhaustivo de toda la literatura reciente: “there is a clear preponderance of negative estimates”. Los efectos negativos son aún más fuertes en adolescentes, jóvenes y trabajadores menos educados).
Howard, Caleb (2019). “Ireland: A Study in the Effectiveness of Corporate Tax Rate Reduction”. Journal of Interdisciplinary Undergraduate Research, Vol. 11, Article 3.
(Demuestra que la bajada del impuesto de sociedades fue el motor principal del “Celtic Tiger” y que cada punto porcentual de reducción genera aproximadamente un 4 % más de inversión extranjera directa).
Datos oficiales del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones (España): más de 267.000 nuevos autónomos dados de alta gracias a la tarifa plana de 50 euros. (La evidencia empírica española confirma que reducir barreras fiscales al autoempleo dispara el emprendimiento y reduce el desempleo).
La evidencia es clara: más libertad = más riqueza compartida. Más Estado y más piquetes = más pobreza y más frustración.
Es hora de elegir el camino de la madurez económica. ¡Gracias por leer! Comparte si crees que la libertad es la verdadera solución.
Mikel de Elguezabal Méndez
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