Reflexiones Libertarias sobre el Debate del Burka y el Niqab en el Congreso y la Subida del Salario Mínimo en España

Reflexiones Libertarias sobre el Debate del Burka y el Niqab en el Congreso y la Subida del Salario Mínimo en España


¡Bienvenidos de nuevo a mi blog sobre política vasca y europea!

 Hoy, 17 de febrero de 2026, el Congreso de los Diputados en España ha estado en el centro de dos discusiones clave que tocan fibras profundas en nuestra sociedad: la propuesta de Vox para prohibir el burka y el niqab en espacios públicos, apoyada por el PP y rechazada por formaciones como Sumar y Junts, y la aprobación por el Consejo de Ministros de una subida del salario mínimo interprofesional (SMI) a 1.221 euros brutos mensuales en 14 pagas, un incremento del 3,1% retroactivo desde enero. 

Ambas medidas, en apariencia, buscan "hacer un bien": proteger la dignidad de las mujeres en un caso y mejorar las condiciones laborales en el otro. Sin embargo, desde la perspectiva del subjetivismo individual de la Escuela Austríaca de Economía –que he estudiado en profundidad gracias a maestros como el profesor Jesús Huerta de Soto, María Blanco, Irure Ariño, Bastos, y otros grandes pensadores libertarios como el doctor Alberto Benegas Lynch en Argentina o Axel Kaiser en Chile–, estas intervenciones estatales resultan no solo incongruentes, sino contraproducentes. Vamos a desgranarlo con un enfoque en la libertad individual y el respeto al prójimo, como bien enseña el libertarianismo.

El Debate sobre el Burka y el Niqab: Libertad Individual vs. Prohibiciones Estatales
La propuesta de prohibir el burka y el niqab en espacios públicos, presentada por Vox y debatida hoy en el Pleno del Congreso, se justifica en nombre de la seguridad y la dignidad de las mujeres. Pero, como libertarios, no podemos caer en la trampa de usar el Estado para imponer o prohibir conductas personales. Como dice el doctor Benegas Lynch, el respeto irrestricto a la libertad del prójimo es el pilar de una sociedad civilizada. No podemos obligar a nadie a ponerse o quitarse una prenda de vestir, sea por motivos religiosos, culturales o personales. Esto viola el principio de no agresión y el subjetivismo austriaco, que reconoce que los valores y preferencias son individuales e irreductibles a decretos centralizados.

En el caso de menores de 18 años –especialmente niñas–, los padres tienen potestad para decidir sobre su vestimenta, guiados por preceptos religiosos como los del islam mahometano o por conservadurismo. Pero una vez que alcanzan la mayoría de edad, debe prevalecer la libertad absoluta: "Free to choose", como defendía Milton Friedman. Podríamos proponer regulaciones europeas o españolas que protejan contra coacciones familiares o sociales, asegurando que la elección sea libre y voluntaria. La mujer adulta debería poder optar por vestir, o no, el burka, niqab o cualquier variante en colores, tiempos y lugares, sin interferencia estatal. Como bien dice Miguel Anxo Bastos Boubeta: "No sé si me explico", pero lo cierto es que abruma la inmigración desordenada, y aquí entra un punto clave.¿Por qué todo el planeta parece mudarse a Europa, el continente más pequeño y densamente poblado? Porque nuestro sistema –democracia, libertades, economía de mercado y valores culturales grecorromanos, judeocristianos e indoeuropeos– funciona. 

Occidente atrae porque ofrece calidad de vida, salud, educación y seguridad. En lugar de prohibir o restringir movimientos –debería haber libre circulación global–, propongo "europeizar" el planeta: exportar nuestros valores, economía liberal y desarrollo democrático. Así, la gente podría disfrutar de estándares europeos en sus países de origen, ya sean conservadores libertarios progresistas o iliberales woke neo Gramsci maoistas... 

Esto resolvería la inmigración de raíz, sin prohibiciones que solo generan resentimiento y divisiones.

La Subida del Salario Mínimo: Un Error Económico desde la Perspectiva Austríaca

Pasemos ahora al tema económico, más directo pero no menos moral. El Gobierno ha aprobado una subida del SMI a 1.221 euros mensuales, beneficiando supuestamente a 2,5 millones de trabajadores, pero sin el apoyo de la patronal. Desde la Escuela Austríaca, esta medida es infinitamente contraproducente. Los planificadores centrales –estatistas, marxistas o leninistas– pecan de "fatal arrogancia", como advertía Friedrich Hayek, al intentar diseñar la economía desde un escritorio teórico. Subir el SMI por decreto no genera riqueza; al contrario, distorsiona el mercado laboral.
Si de verdad queremos aumentar los salarios reales y orgánicos, la solución es simple: bajar impuestos y cotizaciones a autónomos. Inmediatamente, millones de jóvenes europeos –incluidos vascos y navarros– se lanzarían a emprender en agricultura, comercio, servicios y miles de sectores. Esto florecería la dignidad y la felicidad humana, como defiende Axel Kaiser en su concepto de "florecimiento humano". Al multiplicarse los emprendedores, el mercado laboral se contrae: las empresas compiten por trabajadores, ofreciendo salarios más altos y mejores condiciones de forma natural, sin leyes intervencionistas.
Subir el SMI genera desempleo (especialmente entre jóvenes y menos cualificados), inflación y costes elevados para las empresas, que repercuten en precios más altos para productos y servicios. ¿Resultado? El trabajador sufre inflación, el "impuesto maldito" creado por políticos para recaudar más y gastar en lo innecesario. Si fuera tan benigno, ¿por qué no poner el SMI en un millón de euros? Es lógica matemática y económica: puro populismo retórico marxista que daña a la economía y las familias. Bajar impuestos, en cambio, reduce desempleo, mejora la economía, aumenta el consumo y, paradójicamente, eleva la recaudación –el sueño de todo estatista que no aprende la lección.

Conclusión: Hacia una Europa Libertaria
Tanto en el debate sobre el burka como en la subida del SMI, el Estado dizque busca "hacer un bien" pero termina coartando libertades y distorsionando mercados. Desde el libertarianismo austriaco, defendemos el respeto a la individualidad: no prohibir, no obligar, sino fomentar elecciones libres y economías espontáneas.
 En el País Vasco y Navarra, con nuestra tradición foral y emprendedora, estos principios resuenan fuerte. Invito a reflexionar: europeicemos el mundo con valores que funcionen, no con decretos que dividen.
Atentamente, Mikel de Elguezabal Méndez
73492846a
Asociación Civil LEA
Navarra

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